Para obtener los
permisos de importación para la maquinaria fue necesario
movilizar a todas las autoridades de la provincia frente al
Ministerio de Comercio y por fin en 1958 se inició la
producción del Land Rover Serie II, comercializándose las
primeras unidades en 1959, al mismo tiempo que sus homólogos
ingleses.
Así el Land Rover Serie I nunca llegó a
fabricarse en Linares, y las unidades que circularon por
España fueron importadas de Inglaterra.
El nivel de
nacionalización exigido era de un 75 % para las primeras 1.500
unidades, 85 % entre las 1.500 y 2.500 y a partir de esta
cifra de un 95 %. Las bujías de los motores completos que
venían de Inglaterra debían retirarse y sustituirse por otras
de fabricación nacional.
Los primeros Land
Rover producidos por Santana fueron por tanto los Serie II con
88 pulgadas de batalla, versión corta, a los que poco más
tarde se uniría la versión larga o 109.
Eran prácticamente
idénticos a sus homólogos ingleses, con los faros en la
rejilla, mientras que desde un principio se ofertaron dos
motorizaciones de cuatro cilindros: por una parte el diesel de
2.0 L. y por otra el gasolina de 2.2 L.
La producción de
Santana pronto encontró una buena clientela en los diversos
organismos oficiales.
De hecho una gran mayoría de las
unidades fabricadas en estos primeros años fueron a parar a la
Policía Armada, Guardia Civil, Ministerio de Obras Públicas,
etc.
También los distintos ejércitos adquirieron numerosas
unidades, obligando a realizar una versión especial con techo
de lona, faros de guerra y dos bidones auxiliares de
combustible situados en ambos extremos del paragolpes
delantero.
En 1962 se inicia la producción de la nueva
Serie II A, con pocas modificaciones con respecto a su
antecesor, pero incluyendo el nuevo motor diesel de 2.2 L.
Desde un principio estuvieron disponibles como accesorios las
tomas de fuerza trasera o central. Mientras tanto Santana
había diversificado en parte su producción iniciando la
fabricación de cajas de cambio para la factoría de Citroën en
Vigo.
Además de sucesivas ampliaciones en la factoría de
Linares, pronto se unen otros centros de producción como el de
Manzanares en la provincia de Ciudad Real, donde se producen
componentes para los motores como bloques y bielas, además de
ejes y diferenciales.
Informacion de Lynares.com