Una renovación profunda en Mitsubishi ha
dado lugar a nuevos modelos como el Endeavor, que aprovecha la base
del Galant para crear un SUV light más cercano al sedán que al
Montero. Un nuevo ejemplar que debe mejorar las ventas de la marca.
Dada
la difícil situación que atraviesa Mitsubishi, el arribo del
Endeavor significa una bocanada de aire fresco que debe ayudarle a
recuperar un poco del terreno perdido. Este SUV de corte “light”
no sólo busca ganar adeptos mediante una línea que recuerda en buena
medida al Grand Cherokee. Basta mirar las salpicaderas, con sus
líneas exageradas en todo el perfil; sin embargo, la nervadura
central del cofre tan abultada y su enfático remate en la parrilla
nos dice que se trata de otro SUV.
MARCHA DE SEDAN
Una de las ventajas que se gana al utilizar una plataforma
de sedán es que la marcha suele ser más cómoda. Pero en
el Endeavor no sólo se queda en eso. Siendo honestos, la
marcha es buena, con una adecuada retroalimentación por
parte de la dirección y suspensión. La primera califica
de correcta, pues nos permite apuntar hacia el vértice
sin problemas y con escasa corrección.
Sus asientos resultan cómodos,
pero les falta un mejor soporte para la espalda. El
volante, aunque de aspecto raro para un SUV del vecino
país, cuenta con los botones por detrás que accionan
al equipo de sonido. Es el mismo sistema usado en la
Grand Cherokee, una aportación muy bien recibida,
pues facilita las cosas en la carretera. Y aunque la
posición de manejo es alta, el poste A resulta algo
estorboso para mirar más allá de la curva.
INTIMIDADES
A descargo, vale la pena mencionar el cuarto pedal que
ayuda mucho a “sentir” este SUV, lo que también
se refleja en las sensaciones de manejo. Respecto a la
habitabilidad interior, no hay nada nuevo pues se
recurre a los respaldos abatibles en proporción 60/40
para ganar volumen atrás.
Mientras, la amortiguación
peca de suave, por lo que la oscilación lateral en curvas
cerradas es patente; sólo al límite surge un ligero titubeo
del eje trasero que nos hace mantener todo como va; sin acelerar
ni girar, si acaso para corregir lo que la inercia de la masa
obliga.
Tampoco es de asustarse, pero sí para tener en cuenta. Y es que
las reacciones del Endeavor son muy predecibles, por lo que
resulta fácil rodar a buenos ritmos sin que nos demos cuenta.
Por ejemplo, para viajar a 100 km/h el motor gira a 2,000 rpm en
D4. Ochocientas más y ya estamos a 140 km/h, siempre con un
buen aplomo, sobre todo si el asfaltado es poco exigente con el
conductor.El mayor
responsable de estas cualidades dinámicas es el V6 de 3.8
litros. Su entrega de potencia es constante, pero, gracias a
la cilindrada, la respuesta del par es más efectiva. Incluso
desde las 2,000 vueltas ya se nota un buen empuje, siendo el
mejor rango entre las 3,000 y 4,000 rpm. De hecho, a esta última
velocidad de giro el propulsor deja escapar un agradable sonido,
que invita a pisar a fondo a pesar de que no vamos en un
deportivo.
Y es que en el modo secuencial de la transmisión automática
llamado Sportronic, permite exprimir al máximo cada relación
sin que ocurra el cambio a una superior. Ello nos facilita
cierta agilidad y desempeño de tinte deportivo, obviamente
distanciado por el tamaño y masa del Endeavor. Pero si gusta de
manejar con cierto ánimo velocista, este SUV de Mitsubishi
le cumplirá esa necesidad.
Si dejamos la transmisión automática en Drive, bastará con
que superemos media carrera del acelerador para que realice el
cambio pertinente hacia abajo. Porque de otra manera la
tendencia será a engranar hacia arriba, aunque no lo realiza
tan pronto como en la tradicional caja automática, pues nos
concede un poco de tiempo para decidir; sólo si dejamos de
acelerar completamente engrana hacia arriba.
Esa actitud se traduce en una conducción más ágil si
hablamos de camionetas familiares, un extra muy apreciado en
zonas urbanas, donde el Endeavor se mueve con mucha facilidad.
En trayectos algo más irregulares, la suspensión absorbe con
facilidad estas variaciones y permite un buen paso en caminos de
terracería. Cuando las cosas obligan a disminuir la velocidad,
los frenos cumplen muy bien, con una respuesta rápida a pesar
de la larga carrera del pedal.
Lo mejor es que se tiene un buen control del vehículo incluso
en detenciones de pánico. Finalmente, el Mitsubishi
Endeavor es un SUV ligth muy competente gracias en buena medida
al noble chasis del que procede. Sus formas son frescas dentro
de la casa, pues en parte siguen las líneas de un éxito como
lo ha sido la Grand Cherokee. Pero su desempeño resulta mucho más
agradable y lo deja tan cerca de un coche que, si vemos su lado
práctico vía la carrocería, resulta una buena tentación
frente a otros SUVs del mismo corte.
Y si consideramos el costo (340,000 pesos), aunque no es una
ganga, tenemos una buena relación valor/precio aderezada con
una buena diversión al volante.
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