El ‘coche concepto’ que
la marca japonesa presentará en el Salón de Francfort es
la interpretación de un coupé deportivo compacto. Se ha
creado pensando en los conductores del futuro, que ven el
automóvil con otros ojos que los actuales.
Seguramente un conductor de
hoy rechazaría un coche como el Mixim, no vería con buenos
ojos su configuración interior, su diseño exterior con
puertas en forma de élitro y su instrumentación a medio
camino entre la de un monoplaza de Fórmula 1 y un moderno
avión. Pero el Nissan Mixim no se ha concebido pensando en
ese tipo de conductor, sino en las nuevas generaciones de
automovilistas, que rechazan el coche actual puesto que para
ellos es una herramienta de comunicación, no de mero
transporte, ligada a la más alta tecnología informática y
electrónica.
François Bancon, director general del Departamento de
Investigación y Desarrollo Avanzado de Nissan, ha ideado el
Mixim, del que dice “que tiene todos los ingredientes para
entusiasmar a la futura generación de conductores”. Además
es un vehículo eléctrico en consonancia con la preocupación
medioambiental de los jóvenes actuales, pero que se
encuentra a años luz de cómo se definen los coches eléctricos
actuales.
No cabe duda, el Mixim es un coche distinto. Desarrollado en
base a una versión modificada de la plataforma B usada en
los modelos Micra y Note pesa sólo 950 kilos.
Mide 3,70 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,40 de alto y
tiene una distancia entre ejes de 2,53 metros que le permite
gozar de un habitáculo más amplio de lo que su aspecto
exterior indica. Llama la atención por los pequeños faros
de su frontal, por las puertas que forman parte del techo y
se abren eléctricamente como si se tratasen de una tijeras,
por las ruedas lenticulares de 18 pulgadas con neumáticos
225/40 y por los escapes centrados en una zaga muy cerrada.
Su aspecto interior es aún más diferente, ya que está
configurado con tres asientos, con el del conductor central
y más adelantado que los laterales. Para facilitar su uso
se mueven solidariamente 35 grados hacia el exterior. Un
cuarto asiento está escondido en la parte trasera, dentro
del maletero. Frente al conductor se muestra todo un abanico
de ‘displays’, instrumentos digitales, videocámaras y
satélites con los diferentes mandos de control presididos
por un volante que más parece de un Fórmula 1 o de un avión
que de un coche.
Dos en uno
Tampoco es convencional la mecánica. En primer lugar porque
es eléctrica, y en segundo, porque es doble y tiene tanto
la fuente de potencia como el generador en una misma unidad.
Dispone de dos rotores dentro y fuera de una única bobina,
de modo que puede enviar potencia hacia dos cigüeñales al
mismo tiempo controlando la potencia que recibe cada cigüeñal
de forma separada. Así puede suministrar potencia a las dos
ruedas de un mismo eje de manera independiente.
Utiliza unas baterías de ión-litio formadas por finas
pilas laminares que reducen el número de sus componentes y
multiplican su potencia por 1,5 al tiempo que minimizan su
tamaño. Los elevados niveles de potencia se consiguen además
por la evolución de los materiales aplicados. El paquete de
baterías ofrece ventajas de espacio y, al estar situado
bajo el piso del vehículo, rebaja el centro de gravedad y
permite ganar espacio. Cada una de las baterías que utiliza
el Mixim desarrolla una potencia de 50 kW. Su recarga es muy
rápida, entre 20 y 40 minutos. El Mixim alcanza 180 km/h de
velocidad y tiene una autonomía de unos 250 kilómetros.